Colonia Leonesa de Cuba

Los leoneses constituirán el grupo más numeroso dentro de los promotores del Centro Castellano y ellos encabezarán
asimismo la creación de sociedades “provinciales”. Ambas iniciativas son lógicas, al ser León la provincia de la
región de la que proceden más emigrantes entre los castellanos y leoneses.
La Colonia Leonesa de Cuba es la segunda asociación de sus características que se crea en el ámbito del Centro
Castellano. En 1914, por iniciativa de un grupo de leoneses procedente del Centro Castellano entre los que destacan
Vidal González, Policarpo Muñiz, Cayetano Tejerina y Gregorio Valbuena, a los que se le unieron muy pronto Daniel
Peñón y Garcilaso Rey, dos de las figuras más destacadas de la futura Colonia, se constituirá una Comisión Gestora
con vistas a dar los pasos necesarios para difundir entre los leoneses residentes en Cuba, fundamentalmente en La
Habana, la idea de una asociación de carácter benéfico y recreativo y realizar las primeras gestiones para la
creación de la misma.
[…]
La primera actividad realizada por la Comisión Gestora será la organización de una romería de ambiente leonés a
celebrar el 7 de junio del año en curso con ocasión de la entrega de un estandarte de la provincia concedido por la
Diputación Provincial de León. En la proclama de la convocatoria se hace una primera referencia a la Colonia Leonesa
de Cuba, aún sin fundar. El éxito de asistencia a la mencionada romería anima a la Comisión Gestora a realizar una
convocatoria firmada por Garcilaso Rey dirigida a todos los leoneses residentes en La Habana contando con el apoyo
del Centro Castellano. El 29 de Julio de ese mismo año tiene lugar la reunión presidida por D. Emilio Cuenllas y
actuando como secretario el mencionado Garcilaso Rey, de la que saldrá la constitución de una primera asociación
llamada Club Leonés. Los protagonismos personales que se manifiestan en la elaboración del Reglamento por el que ha
de regirse el club determina que este no inicie su andadura con un carácter aglutinador, lo que provocará que en
agosto de ese mismo año se constituya una nueva asociación denominada Club de la Colonia Leonesa.
Hasta junio de 1915 coexistirán ambas asociaciones con un escasísimo número de socios y reducida actividad, al
margen de las recriminaciones mutuas, lo que las inclina a dar los pasos necesarios para superar la división
constituyendo una única sociedad, hecho que tendrá lugar el 10 de junio de 1915 con la renuncia de ambas juntas
directivas. El 18 de ese mismo mes la Junta General de Elecciones proclama la única candidatura presentada que está
encabezada por un destacado leonés residente en La Habana, Manuel Álvarez Valcárcel, con Leovigildo González de
secretario. La práctica totalidad de los integrantes de la primera junta directiva de las dos asociaciones leonesas
existentes hasta entonces forma parte de esa primera junta.
[…]
Sin embargo los recelos no desaparecieron a pesar de las manifestaciones de vocación integradora y aglutinadora de
todos los leoneses y, antes de cumplir los tres primeros meses de su mandato, la junta directiva presenta su
dimisión el 15 de septiembre del año en curso, convocándose nuevas elecciones a las que se presentan dos
candidaturas. Por mayoría de votos el 14 de noviembre es elegida una nueva junta presidida por el anterior
vicetesorero, Simón Blanco, con Secundino Díez de secretario. A partir de ese momento, la nueva asociación que
durante un tiempo mantendrá la denominación de Club de la Colonia Leonesa, iniciará una existencia con menor
conflictividad interna y una mayor actividad en beneficio de sus socios, cuyo número crece significativamente en los
siguientes años.
[…]
Surge la Colonia Leonesa de Cuba con la finalidad de aglutinar y estrechar las relaciones entre los leoneses y sus
familiares residentes en Cuba. Persiguen también desarrollar la vinculación con la provincia de origen de sus
asociados contribuyendo a difundir y enaltecer todo lo tendente a honrar la provincia de León. También se plantea
trabajar por el engrandecimiento del Centro Castellano, sin que en ningún momento se manifiesten reticencias de
carácter regionalista. Tiene como especial finalidad facilitar diversas actividades recreativas y culturales en
beneficio de sus socios y, de modo muy particular, prestar ayuda moral y material a los socios que por enfermedad o
indigencia la precisen. Se tenderá a auxiliar también a los coprovincianos no socios, dentro de las posibilidades de
la Colonia.
A pesar de la existencia de algunas iniciativas dirigidas a disponer de una sede específica propia, la Colonia
Leonesa desarrolla su actividad en los locales del Centro Castellano y, tras la incautación de los bienes de este
ocuparán las distintas sedes de la Agrupación de Sociedades Castellanas, actualmente en Neptuno 519 de la capital
habanera.
La Colonia Leonesa se rige por un reglamente que sigue el patrón común del conjunto de asociaciones del ámbito del
Centro Castellano, si bien con alguna diferencia derivada de ser la institución que cuenta con un mayor número de
afiliados. En él se determina la estructura, funciones y gobierno de la asociación. El primitivo reglamento será
modificado parcialmente en varias ocasiones. El gobierno de la Colonia Leonesa está encomendado a una junta
directiva integrada por un presidente, dos vicepresidentes, un tesorero, un vicetesorero, un secretario, un
vicesecretario, 39 vocales titulares y 10 suplentes. Los cargos de secretario y vicesecretario se eligen dentro de
la junta. Estos cargos son gratuitos y honoríficos, elegibles y reelegibles cada dos años, con renovación parcial de
la mitad de la junta cada año. Anualmente se nombra a los presidentes de las distintas secciones, básicamente de
Propaganda, Fiestas y Panteón social.
Para ser miembro de la junta se precisa un tiempo como socio que en principio se fija en dos años y, naturalmente,
estar al corriente de las cuotas. El proceso de elecciones está minuciosamente regulado en el reglamento y
controlado por una Comisión Electoral con dos secretarios escrutadores.
[…]
La Sección de Fiestas reviste gran importancia, ya que las actividades recreativas son algunas de las más
importantes de la Colonia, particularmente en los primeros años de su existencia. A estas actividades festivas se
dedica una parte significativa del presupuesto y pueden ser gratuitas para los socios o “de pensión”, generalmente
con la finalidad de recoger fondos con algún objeto determinado. La Sección de Propaganda se encargará de la
organización de algunas campañas dirigidas a obtener fondos o bienes para la Colonia u otros fines. La Sección del
Panteón se encarga de todo lo relacionado con la adaptación, mantenimiento y utilización del mismo. Generalmente su
presidente será el vicetesorero.
También existen otras secciones con una finalidad determinada y con una duración variable. Así, de 1937 a 1939
existe una sección encargada de la finca Villa Ana María, que la Colonia adquirirá en Arroyo Arenas, cerca de La
Habana. En 1938 se creará la Sección de Intereses Morales y Materiales que, de hecho, sólo existirá ese año. Existe
asimismo una Comisión de Glosa con las funciones ya mencionadas de supervisión económica y administrativa.
Semestralmente debe rendir un informe ante la Junta General, aunque en ocasiones se hace con una periodicidad más
amplia.
Al igual que otras colonias, la leonesa cuenta con asesoría médica y jurídica. La primera tiene como misión
investigar e informar sobre la situación de los socios que demandan subvención por enfermedad, labor que corresponde
al médico de la sociedad, que es nombrado por la junta directiva. Varios miembros de esta actuarán mensualmente de
vocales de visita teniendo la obligación de atender a los socios que hayan solicitado ayuda. La asesoría jurídica
estará a partir de diciembre de 1929 y durante un largo tiempo a cargo del letrado José Manuel Vidaña.
[…]
Desde los primeros años de su existencia la Colonia Leonesa se encarga también de proporcionar a sus socios y
familiares un servicio de enterramiento en el cementerio Colón de la capital habanera. En Marzo de 1918 los miembros
de la junta directiva Julián Herrero y Francisco Pellón proponen la adquisición de una parcela en el mencionado
cementerio al “objeto de construir un Panteón para los asociados y sus familiares”. Aceptada la propuesta, en el mes
de Mayo se decide por mayoría adquirir una parcela de 120 metros cuyo costo asciende a 1200 pesos, nombrándose una
comisión para iniciar la suscripción con objeto de recaudar los fondos necesarios. Dicha suscripción tiene éxito
incluso entre los leoneses no asociados y pronto se obtienen con holgura los fondos necesarios.
[…]
Los ingresos ordinarios proceden de las cuotas de los socios que empiezan siendo de 0,5 pesos al mes. Las esposas de
antiguos socios suelen aportar una cantidad algo menor. Existe una cuota de ingreso de 5 pesos para los nuevos
socios. Junto a las donaciones extraordinarias y suscripción de bonos de socios y paisanos, se obtienen fondos de
diversos concursos y distintas inversiones, fundamentalmente en bonos de la Compañía Cervecera y del Centro
Castellano. […] En el apartado de gastos, una buena parte del presupuesto se dedica al Fondo de Auxilio y
Beneficiencia, que también se nutre de donaciones extraordinarias. […] Como el capítulo de gastos fijos no es muy
amplio y contando con las donaciones y cuota extraordinarias, la Colonia Leonesa consigue realizar una serie de
inversiones que incrementan su capital social. En 1938 dispone de 20.976 pesos, lo que es una cantidad considerable
para la época.
[…]
La dinámica Colonia Leonesa de Cuba vio progresivamente reducida su actividad, como ocurre con el resto de las
asociaciones de españoles que no desaparecieron, tras la revolución de 1959. Sin embargo, hoy en día sigue
existiendo y trabajando por mantener el contacto entre leoneses y descendientes de leoneses residentes en Cuba
–especialmente en La Habana-, manteniendo vivo el recuerdo y la vinculación con la provincia de la que proceden y
con España. Hoy sigue siendo la Sociedad Castellana y Leonesa con mayor número de socios, 899, de los que son
españoles 280, viviendo aún 71 de los nacidos en la provincia de León. Algunos de estos han podido, con la ayuda de
la Diputación Provincial, volver a visitar la tierra de la que salieron hace décadas.