RAÍCES
León es una región muy curiosa ya que está dividida en tres zonas de norte a sur comúmente llamadas la montaña, la ribera y el páramo.

Es por eso que la mayor parte de estudios que se han hecho sobre esta provincia se han dedicado a remarcar los contrastes entre ambas zonas de la provincia, siendo la más acusada la diferencia entre el carácter individualista y familiar de las gentes del norte respecto al tribal y colectivista de las del sur. Obviamente el clima y los métodos de subsistencia impulsaron estas diferencias. Y también hay que tomar estas afirmaciones con reservas: en el norte las hacenderas (tareas colectivas) no son desconocidas, pero siempre se ejecutan de manera puntual en ciertas tareas de interés comunal. Pero no de manera sistemática como en el sur.

En conclusión se puede asegurar que Buiza, situada en plena montaña, es mucho más próxima a Asturias que a Castilla tanto lingüística como etnográficamente.

Por otra parte, según el hispanista Schmidt, "De toda Europa sólo en León existen rasgos culturales que concuerden tan bien con los datos que tenemos de su antigüedad.".
HABITACIÓN
Las casas tradicionales de la zona han conservado sus rasgos prácticamente desde el neolítico, según el estudioso Manuel de Cárdenas: casas de una planta con muros de piedra y techo entramado de madera cubierto de sustancias vegetales. Las puertas y ventanas con dinteles de piedra o madera o rematadas con arcos de medio punto, clara influencia romana. Las ilustraciones a continuación son del mencionado:

alzado frontal de tres casas tradicionales de la montaña de león, según manuel de cárdenas.
alzados laterales: aquí se observa como la viga central es apuntalada con una viga en horca y como el piso superior lo forma un entarimado también apoyado sobre vigas similares.
en el alzado lateral de la izquierda se aprecia la disposición del entramado del techo. a la derecha la planta.

Si bien es verdad que no conozco ninguna casa de Buiza que haya tenido techumbre vegetal, ya que todas tienen tejas o uralita, el modelo se corresponde bastante con la realidad de la mayor parte de casas antiguas, algunas en ruinas, que aún quedan en el pueblo.

LABORES Y APEROS
La actividad tradicional de la zona, principalmente la cría de ganado vacuno, está en claro declive pero unos pocos aún conservan vacas en el pueblo. Como ya se mencionó en la sección de datos, hace tan solo 25 años prácticamente todas las familias tenían ganado.

La vida cotidiana, tanto en el pasado reciente como el lejano, giraba alrededor del cuidado de los animales: levantarse al amanecer para el primer ordeño, sacar las vacas a pastar al terreno que correspondiera (normalmente era necesario acompañarlas y vigilarlas) mientras otra persona, o la misma, limpiaba el establo. Al final del día traer de vuelta a la cuadra a los animales y ordeñarlos otra vez.

Esta labor, que no parece excesivamente dura para quien no la ha probado, se ha de compatibilizar con otras tareas como cuidar de que el agua llegara a los prados, cortar leña, cocinar, etc... Y para esta rutina de sol a sol, aún aliviada por la mecanización, no hay vacaciones ni un solo día, aunque sí variaciones estacionales.

Por el verano hay que sumar la recolección de la hierba a lo anterior, mientras que en el invierno rara vez hay que llevar a los animales a pastar y se les alimenta con la hierba almacenada en el pajar. Hace muchos años era habitual almacenar paja trillada pero poco a poco se perdió esa costumbre.

La mecanización ahorró muchos esfuerzos en los últimos 40 años. Aún así, ésta no fue especialmente intensa en Buiza ni en el resto de la comarca, debido al carácter familiar de las explotaciones y la parcelación, que no permitía hacer grandes inversiones.

En los años 70 era habitual tener un pequeño tractor y un remolque metálico además de una segadora, pero no era raro encontrar vacas tirando de forcaos (véanse más abajo) y las máquinas empacadoras (o alpacadoras, como se les llaman en el norte de León y en muchas poblaciones de Asturias) eran alquiladas ya que había sólo unas pocas en todo el concejo.

La fuerte crisis agropecuaria mencionada en datos condujo, a través de la concentración de recursos de las explotaciones supervivientes , a una mecanización más efectiva.

Aún así, muchos aperos tradicionales seguían y siguen siendo utilizados, como la guadaña en los terrenos abruptos donde no servían las segadoras de mano automáticas. Los términos locales para denominarlos revelan la ligazón lingüística con Asturias. A la horca se la llama forca, a las empacas alpacas... incluso a los cerdos se les llama gochos, como en Asturias.

De entre los aperos destaca por su originalidad el  forcao. Este trineo que se utilizaba y utiliza para llevar la hierba es una particularidad de la Comarca de Gordón desde la cual se extendió a otras zonas de León e incluso de Asturias. Sólo hay algo parecido en Navarra, donde se le llama lera.

El forcao también se utiliza como unidad para área de fincas. Dependiendo de si esta es de regadío o de secano equivale aproximadamente a 400 ó 450 metros cuadrados respectivamente. Algo así como un cuadrado de 20 metros de lado.

Una curiosidad del norte de León que no tiene paralelo en el resto de España es que la mujer tenía un papel protagonista en el trabajo de campo mientras que los hombres hacían las tareas de casa. Crónicas de principios del siglo XX hablan todavía de esta costumbre y recogen este aforismo:

Hace la mujer en León
del hombre la obligación
.

No debería extrañar tanto este hecho si consideramos las raíces celtas de Buiza. Los celtas eran una sociedad matriarcal y eso aún se refleja en la gran devoción a la Virgen del Valle.

TRADICIONES MODERNAS
Casi todas están ligadas a las fiestas y tan sólo llevan unos años de implantación, pero muchos contamos con ellas...


Y no puedo introducirla con las anteriores porque el año 2003 fue la primera excepción en décadas: la presencia del Salón de Tiro "La Pola" en las fiestas. Esta ausencia será definitiva, ya que Ángel, su dueño, murió en el año 2004.